
«Trump propinó este miércoles el mayor golpe al libre comercio mundial hasta la fecha, haciendo tambalear décadas de liberalización que han configurado el orden internacional establecido tras la II Guerra Mundial. Desde hoy los aranceles universales dan paso a réplicas, negociaciones y rifirrafes a diestro y siniestro. Este clima de incertidumbre tan dañino para la economía global afecta en particular al continente asiático, que alberga tanto al principal adversario, China, como a aliados tradicionales, víctimas por igual. Los contraataques se limitan a la retórica, de momento. «China se opone firmemente a este movimiento y tomará contramedidas decididas para proteger sus derechos e intereses legítimos», ha asegurado este jueves el portavoz del ministerio de Exteriores, Guo Jiakun , durante la rueda de prensa diaria del organismo. Un comunicado del Ministerio de Comercio emitido horas después de la intervención de Trump criticaba que «los llamados aranceles recíprocos han violado las reglas del comercio internacional y dañado derechos e intereses legítimos de los países afectados, un típico acto de abuso unilateral». Trump añadió ayer aranceles del 34% a importaciones procedentes de China, los cuales se suman a dos rondas del 10% impuestas a principios de febrero y marzo, respectivamente, vinculadas al tráfico de fentanilo. Las medidas, por tanto, acumulan un 54%, no muy lejos del 60% que prometió en campaña electoral, además de otras restricciones ya en vigor iniciadas por administraciones previas. Así, los aranceles promedios de EE.UU. sobre China alcanzan «casi el 70%», según cálculos de Capital Economics, cota que podría resultar «prohibitiva» para el comercio bilateral.En paralelo, Trump emitió una orden ejecutiva para poner fin a las exenciones «de mínimos» que benefician a remesas de valor inferior a 800 dólares (728 euros), subterfugio al que recurren empresas de comercio electrónico chinas para abaratar sus envíos transfronterizos. El presidente ya había tratado de eliminar esta dispensa en febrero, pero las autoridades pausaron su implementación por exigencias logísticas. De acuerdo a datos aduaneros, el país recibió en 2024 más de 3,8 millones de estos paquetes, la mayoría de ellos procedentes de China y Hong Kong. El toma y daca de meses anteriores muestra que China ha desarrollado herramientas para lidiar con coacciones comerciales y está dispuesta a reaccionar de manera proporcional. Cuenta además con la opción de devaluar el yuan, aunque semejante táctica incrementaría la hostilidad estadounidense. Esta segunda guerra comercial, en cualquier caso, no podría llegar en peor momento, dada la aguda ralentización estructural de su economía. «El impacto económico para China oscilará entre el 0,5 y el 1% del PIB, dependiendo de la evolución del tipo de cambio», estimaba el informe de la consultora. «Es posible que China logre un acuerdo con EE.UU. para reducir algunos aranceles, pero creemos que lo más probable es que se mantengan en niveles elevados». Noticia Relacionada estandar Si Donald Trump impone un arancel base del 10% a todo el mundo y del 20% a la Unión Europea David Alandete | corresponsal en washington El presidente de EE.UU. sacude el comercio internacional con una ronda histórica de gravámenes a las importacionesEnemigos todosLa prensa oficial había aventurado esta semana que China podría coordinar con Japón y Corea del Sur una respuesta conjunta a los aranceles estadounidenses, tras la celebración del primer diálogo económico trilateral en un lustro. Ambos países desmintieron en público dicha posibilidad, aunque no por falta de necesidad. «En muchos casos, el amigo es peor que el enemigo en términos de comercio», aseguró ayer Trump. En efecto, sus aranceles han impactado sin distinción a aliados tradicionales de la región.Japón se ha llevado un 24%. « Esto requiere un acercamiento cauteloso, pero también firme y rápido», ha afirmado hoy el ministro de Comercio Yoji Muto, señalando que la adopción de «represalias» forma parte de los escenarios «en consideración». «Es crucial que tomemos una decisión serena y racional sobre este asunto». A Corea del Sur le ha caído un 25%. El presidente en funciones, Han Duck-soo, ha adelantado que pedirá explicaciones a EE.UU. y entretanto ha activado medidas «de emergencia» para apoyar al sector privado. «Ahora que la guerra comercial global es una realidad, el gobierno debe volcar todos sus recursos para superar la crisis», ha dicho Han durante un encuentro con altos funcionarios. La entidad bancaria Citi ha calculado que las nuevas restricciones podrían llegar a restar un 0,16% al PIB surcoreano. Taiwán, un 32%. Su Gabinete también ha reclamado explicaciones por unos aranceles que considera «irrazonables», puesto que el déficit comercial ha aumentado a consecuencia de las restricciones tecnológicas aplicadas a China, que han reconducido a la isla parte de la cadena de suministros, evidencia a su vez de la «enorme contribución de Taiwán a la economía y seguridad nacional de EE.UU.». El anuncio contenía, eso sí, una inusitada lisonja, pues incluía al territorio en una lista de «países».No tan perdedoresVietnam y Camboya sufren los aranceles más altos de la lista, un 46 y 49% respectivamente. El déficit comercial de EE.UU. con estos países había aumentado después de que muchas multinacionales trasladaran allí su presencia desde China, en un intento de evitar los riesgos de una guerra comercial entre las dos potencias que ha acabado por resultar global. «Asia ha recibido un impacto mayor que el de otras regiones», comenta Marcel Thieliant, responsable de Capital Economics en Asia-Pacífico. «No solo las economías asiáticas enfrentan aranceles más elevados que muchas otras, sino que también dependen en mayor medida de la demanda estadounidense de bienes. Vietnam, que había sido el mayor beneficiario del traslado de la producción fuera de China en respuesta a la guerra comercial iniciada durante el primer mandato de Trump, está ahora en camino de ser el mayor perdedor».Ahora bien: el mal de muchos no es, pese al refranero, consuelo de tontos. «Por otro lado, los países de la región aún mantienen cierta ventaja frente a China, que ahora afronta aranceles de aproximadamente el 70% a la hora de exportar a EE.UU. Por lo tanto, todavía existe margen para que parte de la producción se traslade de China a otros países de la región», apunta. «Antes defendíamos que India e Indonesia podrían ser los principales beneficiarios, pero los aranceles relativamente bajos que encaran ahora los exportadores de Filipinas podrían significar que este país también salga beneficiado».
Fuente: abc.es