
««Soy Joan Estévez y, como dice el título de la película, soy mercenario». Así se presenta el protagonista de esta historia. Aunque habla de cinematografía, lo que Joan cuenta se acerca más a la no ficción.De mirada afilada, el mercenario marca el ritmo con un saludo firme, arqueado y dominante. Viste con una camisa de cuadros azules y rojos, sobre una camiseta negra. Su actitud es sobria, pero un tanto risueña.Joan salta a la pantalla en un documental que Movistar Plus+ publicará este jueves bajo el título ‘Mercenario: En las trincheras del siglo XXI’. En él se relata la transformación de Joan Estévez , un ganadero español del Valle de Arán (Lérida), en José Espinosa , un mercenario cuyo destino era el frente de la guerra en Ucrania .Espinosa había sido formado en unidades de élite del ejército español y la legión extranjera francesa. La tranquila vida en su Arán natal no le llenaba, tal y como refleja a su padre en numerosas ocasiones. Sin embargo, él afirma que ha experimentado «una vida muy jodida»: una serie de desgracias impulsaron al catalán a marchar a la línea más dura de acción de un conflicto bélico: «yo a Ucrania me fui sin billete de vuelta».Noticia Relacionada estandar Si Putin quiere «una administración temporal» para Ucrania bajo la protección de la ONU RAFAEL M. MAÑUECO | CORRESPONSAL EN MOSCÚ El autócrata ruso reincide en la supuesta falta de legitimidad democrática de Zelenski y la Casa Blanca responde que la gobernanza del país se basará en lo dispuesto en su constituciónEl mercenario – Joan Estévez -, Anna Surinyach , creadora del documental y fotoperiodista, y Juanma Arizmendi (director); se han sentado con ABC para contar los entresijos del largometraje.Uno de los primeros conflictos que se aprecia resulta en qué motiva a un mercenario a grabarse en plenas maniobras de combate. Surinyach confiesa que fue idea suya, pues una larga amistad los une y, acostumbrada ella a trabajar «en contextos de conflicto», cuando Joan le comunica su deseo de participar en la guerra, la reportera le propuso que grabara unos audios estando allí. «Los periodistas creemos que en Ucrania nos han dejado acceder a toda la información, pero no es verdad, entonces hay mucha parte de lo que pasa en primera línea que nos perdemos, que el periodismo no tiene acceso allí», declara.Para sorpresa de Surinyach, José Espinosa sacó una vena periodística a la par que militar durante sus operaciones en el frente ucraniano: «cuando me mandó los primeros audios, que estaban muy bien narrados, contenían muchos matices de información, seguramente sin ir él ser consciente». Ese fue el momento en el que ella vio la oportunidad de tirar del hilo. La comodidad en la que navegaba el mercenario con este tipo de material permitió que «el proyecto escalase».Es entonces cuando entra en escena el director del documental. Arizmendi afirma que «la historia de Joan es la historia de soldados que hay ahora en otros frentes del mundo en todas las guerras». Bromea con que «ha habido momentos donde hemos pensado que se va a acabar la guerra antes de que hayamos estrenado la película». Sin embargo, manifiesta que no estaban preocupados por «la actualidad o la geopolítica», querían «una historia humana» en la que se pudiera comprender qué motiva a una persona como Joan a ir a la guerra y «qué pasa luego cuando salen de allí».¿Cómo es ‘pelut’?¿’Pelut’? (se ríe Joan) ‘Pelut’ es pequeño, es un niño. Es como me llama mi padre porque de pequeño no tenía pelo y ‘pelut’ en aranés es peludo. Es alguien muy familiar, que le gusta mucho su tierra y amigo de sus amigos.¿Y qué cambia entonces con Joan Estévez?Bueno, ahí… Joan es por dentro ‘pelut’, pero de cara al mundo es un hombre.¿En qué se diferencia Joan de José Espinosa?Es el mercenario, es ya la evolución. Joan sería el soldado y José Espinosa es una tercera evolución, que resulta en el mercenario: ese soldado que le gusta su profesión y que ve que no la puede seguir ejerciendo en su país y se va a buscarlo en el extranjero.Si me lo permite: ¿Quién está hoy aquí? Los tres (se ríen todos).¿Qué le lleva a alguien a hacerse mercenario?Pues en mi caso fue supervivencia, porque en el ser mercenario encontré una escapatoria, una forma de salir de un pozo, a la vez de nuevos retos profesionales. Es una decisión de buscar una evolución de un mal momento.¿Cómo llegan al batallón aquellos compañeros de todas partes del mundo? En Ucrania me he encontrado el abanico entero. Desde el delincuente que se ha ido de España a encontrar una salida porque lo van a meter en la cárcel, a alguien que al final ha acabado encontrando, como era mi caso, una salida profesional y que su currículum ha aumentado por tres.Entre medias, pues milicianos, gente que necesitaba una salida económica para sobrevivir, que viene desde la otra parte del mundo, por ejemplo desde Sudamérica. Me me he topado con todas las opciones posibles de por qué alguien es capaz de irse a morir en una guerra que no es suya.«Soy un yonqui de la guerra, pero no volvería a pasar por lo que he pasado combatiendo»Durante todo el documental, hay similitudes entre Espinosa y el periodista de guerra Antonio Pampliega que afirmó en una entrevista ser «un yonqui de las guerras».Joan considera que «si has estado en el punto que he estado yo de la guerra, no puedes ser un yonqui». Sin embargo, Surinyach, que conoce personalmente al periodista, especula que son casos similares: «necesitas esa adrenalina», interpela al mercenario. Posteriormente, Joan matiza que sí se considera «un yonqui de la guerra, pero no volvería a pasar lo que he pasado combatiendo», aunque reconoce, con una risa nerviosa que denota culpabilidad, que «volvería» al frente.Como mercenario, si Rusia te pagara, ¿lucharías en su bando?No, por valores, te confieso que no. Hay algo más: tu convicción de lo que está bien, de lo que está mal. Yo no iría a trabajar con Rusia. De hecho me han ofrecido mucho dinero por hacer depende de qué cosas y no las he hecho.¿Cómo es una guerra del siglo XXI?Muy dura, porque se está buscando máximo rendimiento por menos coste. Y eso implica tener gente en el barro en una trinchera y el resto de la guerra hacerla con drones desde un sofá.O sea, en esta guerra tenemos a gente muriendo en una trinchera y a un niño de 16 años en una butaca con una pantalla de 54 pulgadas dirigiendo un dron que va a matar al que está viviendo en el barro.¿Has visto el documental? ¿Has vuelto a ver los vídeos que tienes grabados?Sí. Me sorprendió mucho porque ya no me acordaba de todo lo que he ido grabando, ha sido tanto… Había imágenes que yo veía y me decía «es verdad que esto pasó». Mi cabeza se ha ido autoprotegiendo y no he querido pensar más en ello. Lo encierro, lo dejo en un recoveco de mí. Está ahí, pero no lo quiero volver a tocar. Cuando he visto el documental, ha sido duro. Me decía «oye, chato, entra en esta habitación que tienes algo que ver».Además, en el documental reflejas que uno de los pilares es tu hijo. ¿Has podido volver a hablar con él? No, no he podido -sentencia de manera tajante-.¿Hay algo de lo que te puedas arrepentir como Espinosa?¿De la guerra? Sí. De decisiones que habré tomado en combate que a lo mejor han hecho que algún compañero muera.Qué le dirías a aquellos que idealizan la guerra y que lo ven como un videojuego, que lo llegas a mencionar en el documental. Que espabilen (se ríe). Que espabilen porque no es así.
Fuente: abc.es