
«La condena a Marine Le Pen convierte a Italia en el termómetro de las grietas en las derechas europeas. Si en Francia se ha desatado un terremoto político, en Italia la coalición de gobierno de Giorgia Meloni ha reaccionado con un coro de voces discordantes. Cada socio de la mayoría -Hermanos de Italia, la Liga y Forza Italia- ha criticado la sentencia a su manera, dejando al descubierto sus profundas divisiones.La primera ministra italiana optó por un enfoque calculado. En declaraciones a ‘Il Messaggero’, Meloni evitó cuestionar a la Unión Europea –aliada clave en su estrategia de moderación– y dirigió sus dardos contra el sistema judicial francés: «Quien ama la democracia no puede celebrar una sentencia que elimina a la líder de un gran partido y deja sin representación a millones de ciudadanos». Los dirigentes de su partido, como el ministro para Asuntos Europeos, Tommaso Foti, insistieron en el mismo guión: «Los adversarios se derrotan en las urnas, no con sentencias». Este mensaje no es casual.Meloni, que ha trabajado para presentarse como una interlocutora fiable ante Bruselas, no puede permitirse ataques frontales a la Comisión Europea. Pero al denunciar un supuesto «uso político de la justicia», repite un argumento ya empleado en Italia contra los magistrados: «Es la misma retórica: convertir las condenas en martirio político », analiza el constitucionalista Paolo Passaglia.Noticia Relacionada estandar Si Meloni: entre Trump, Bruselas y las presiones internas de Italia Ángel Gómez Fuentes | Corresponsal en Roma Roma ve prioritario defender la frontera sur de la inmigración y el terrorismo yihadistaMatteo Salvini, en cambio, no tuvo reparos en incendiar el debate. El líder de la Liga tachó la sentencia de «declaración de guerra de Bruselas» y la vinculó al «belicismo de Ursula von der Leyen y Macron. No nos dejamos intimidar, no nos detenemos: ¡adelante, amiga mía!», comentó el secretario de la Liga. En contraste con Meloni y Salvini, el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, líder de Forza Italia, una fuerza política de derecha moderada, eligió un perfil bajo, limitándose a invocar «garantías procesales» para Le Pen, y recordar que «es inocente hasta el tercer grado». Pero detrás de la formalidad hay un mensaje claro: Forza Italia rechaza la retórica antieuropea de Salvini. Recientemente, Tajani tildó a Salvini de ‘quaquaraquà’, un término fuerte para decirle que es un «bocazas», como los que atacan a Bruselas «sin propuestas alternativas».Las divergencias sobre Le Pen son solo la punta del iceberg en la mayoría gubernamental que encabeza Giorgia Meloni. Sus principales discrepancias están en las relaciones transatlánticas y defensa. El líder de La Liga, que comparte grupo europeo con Agrupación Nacional de Le Pen, y los Patriotas por Europa, fundado por el primer ministro húngaro Orbán, ha emprendido una fuerte campaña contra el plan de rearme europeo.«Priorizar la unidad»Salvini acusó a Von der Leyen, de defender «como alemana, los intereses alemanes». El discurso de Salvini refleja su apuesta por liderar el ala más radical de la derecha continental contra Bruselas. Matteo Salvini ha prometido movilizar a los Patriotas para hundir el plan de rearme de Von der Leyen: «No a los ejércitos europeos y al gasto demencial en bombas». La idea de Salvini, cada día más antieuropeista y simpatizante de Putin y de Trump, ya ha generado roces con Meloni.Al líder de la Liga le ha replicado el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, quien está alarmado por el intento de Salvini de sacar a Italia del plan de reforzar la defensa europea: «Trabajamos para que Europa sea cada vez más un hogar para todos. Necesitamos construir, no destruir, para defender los intereses de 500 millones de personas».De momento, Meloni evita choques frontales entre los líderes de la coalición. Pero su silencio sobre ciertas provocaciones de Salvini tiene límites. Tras conocerse que la Liga prepara una ofensiva europarlamentaria contra el rearme, palacio Chigi, sede de la presidencia del Gobierno, filtró a medios italianos su malestar con este mensaje: «Hay que priorizar la unidad».El problema es que, para Salvini, la unidad pasa por seguir a los Patriotas ; para Tajani, por frenarlos; y para Meloni, por navegar entre ambos y, a nivel internacional, intentar hacer de puente entre Washington y Bruselas. Mientras la tensión entre Europa y Estados Unidos aumenta, Meloni se encuentra, tratando de equilibrar su afinidad ideológica con Trump con la necesidad de Italia de contribuir a la seguridad y la economía del Viejo Continente.Meloni se mueve con pragmatismo, con los pies en dos estribos: su afinidad con el presidente estadounidense y la lealtad a Europa. Hasta ahora ha intentado no tomar una posición clara, pero, como este martes escribía el ‘New York Times’, «este equilibrio podría resultar cada vez más difícil de mantener».
Fuente: abc.es